dimecres, 5 de setembre de 2012

Cuantas horas he pasado en mi habitación, entre estas cuatro paredes desde las cuales escribo esto. Me acuerdo de llegar del instituto y irme directamente a mi cuarto, a encerrarme, a no querer saber nada del mundo, a pasar de todo. Pero en algun momento del día se abría la puerta y me llamaban para ir a lo que yo mas odiaba. Me acuerdo levantarme por las mañanas y volver a sentir esa sensación angustiosa de no poder respirar, de tener que necessitar mucho aire para que tus pulmones respondan, de sentirse debil. Me acuerdo de pasarme dias sin abrir la boca, comunicandote solamente con un asentimiento de cabeza, de intentar pasar desapercibida para los demás, de intentar no salir de casa, de intentar ser invisible. Me acuerdo de que era no tener amigos, de que era no poder hablar con nadie simplemente por las ideas que la sociedad nos mete en la cabeza. Me acuedo del alivio que podía sentir con un simple gesto, que canviava mi vida por unos instantes, me acuerdo de estar hablando con un desconocido sobre tus problemas, de gritarle por poder sacarte toda la verdad sin ni siquiera enfadarse, esa sensacion de odio pero a la vez amor que se sentia por ese señor que al fin y al cabo te ayudaba, el que negociaba contigo y el que mas paciencia tenía. Ahun así sus esfuerzos las cosas continuaban igual. Continuaban igual por mis putas estupideces, por mis putas rayadas y mis pocas ganas de mejorar, y cada vez se está mas débil. Y llega un punto en el que estas tan mal que te hieres a ti misma, eso ya se hacia antes pero buscas otras formas, lo haces con toda la rábia del mundo, hasta que acabas muy mal y asumes que necesitas ayuda. Entonces te encierran en un lugar que no es tu casa, con otra gente y otros tratos, con mas gente como tu y te sientes peor, pero ahí ya no haces lo que te da la gana sino que haces lo que te dicen, y cada vez te vas sientiendo mejor hasta que al final sales a la calle y gritas, ya no necesitas inspirar profundamente para respirar, y vuelves a gritar cada vez mas fuerte y eres libre, sin preocupaciones y sin tener que llevar un enorme peso en la espalda, y sigues gritando y la gente te mira y creen que estas loca, pero ha llegado el día en que ya no te importa lo que piensen los demás, esos dias ya se han esfumado y cuando pasa esto vuelves a casa, una sensación de felicidad recorre tu cuerpo y sigues adelante. Ahunque sabes que lo que pasó te va a perseguir toda tu vida...